Elementos químicos en la vida cotidiana
La tabla periódica puede parecer un tema de laboratorio, pero los elementos están por todas partes en tu día a día. Este recorrido va de la mañana a la noche mostrando dónde se esconden algunos de los más comunes; verás la tabla con otros ojos.
En el desayuno
Le pones sodio y cloro a tu comida cada vez que usas sal: la sal de mesa es cloruro de sodio. La leche y el yogur te aportan calcio para los huesos, y el plátano es famoso por su potasio, un elemento que tus músculos y nervios necesitan para funcionar. Si tomas un suplemento, quizá lleve hierro, el mismo metal de los puentes, aquí encargado de transportar oxígeno en tu sangre.
En tus dispositivos
Tu teléfono es prácticamente un muestrario de la tabla periódica. La pantalla y los chips se fabrican con silicio, el metaloide que hizo posible la electrónica moderna. La batería funciona gracias al litio, un metal alcalino tan ligero que flota en el agua. Y los colores vivos de la pantalla, además de pequeños imanes y componentes, dependen de tierras raras como el neodimio o el europio.
En la casa
Los cables de tu instalación eléctrica son de cobre, elegido por lo bien que conduce la electricidad. El foco tradicional brillaba gracias a un filamento de tungsteno (también llamado wolframio), capaz de aguantar temperaturas altísimas sin fundirse. Las tuberías y láminas suelen llevar aluminio o zinc, y el agua de la llave a menudo está tratada con cloro para eliminar bacterias.
En el baño
La pasta de dientes suele contener flúor, que refuerza el esmalte y previene las caries. Muchos antisépticos y desinfectantes usan yodo. Y el aluminio reaparece en los desodorantes y en el papel de aluminio de la cocina.
En el cielo y el aire
El aire que respiras es sobre todo nitrógeno (un 78 %) y oxígeno (un 21 %). Los globos de las fiestas se llenan de helio, más ligero que el aire. Y esos letreros luminosos de colores que ves de noche brillan porque contienen gases nobles como el neón, que emite luz al pasar la corriente.
La lección de fondo
Ningún elemento es «solo teoría». Cada casilla de la tabla corresponde a algo que puedes tocar, comer o usar. Esa conexión entre el símbolo y el mundo real es justo lo que hace que la química valga la pena. Cuando abras una ficha en la tabla interactiva, fíjate en la sección de «usos»: casi siempre reconocerás algo de tu vida diaria.